viernes, 7 de mayo de 2010

Las fiestas eróticas insensatas regalan contagios de sida




04/05/2010 | Monica Moyano / Aviondepapel.tv
'The Gift', un documental que investigó los juegos eróticos alrededor del sida, sigue siendo una película denuncia y la mejor campaña de prevención contra estos encuentros insensatos.


Las “fiestas regalo” (Gift parties) siguen celebrándose en Estados Unidos y el resto del mundo, pese a los riesgos que entrañan. Son encuentros privados en los que sus participantes se arriesgan a una especie de ruleta rusa en la que les puede tocar mantener juegos eróticos con personas infectadas de sida. La realizadora Louise Hogarth denunció estas prácticas sexuales en el documental The Gift, filme que desterró la idea de que estas celebraciones no eran más que una leyenda urbana.

The Gift se acerca a estas fiestas promovidas desde los años 90 por un reducto de la comunidad gay estadounidense e investiga las distintas razones por las que algunos jóvenes se sienten seducidos por la enfermedad. Sin duda, la película recoge duros testimonios: Ken, el joven que se define feliz por ser finalmente seropositivo y no tener ya que preocuparse por el contagio tras participar en estas fiestas; en el otro extremo se sitúa Doug, de 19 años, que quiso paliar su soledad en San Francisco y formar así parte de la comunidad de seropositivos. Dos confesiones demoledoras.

El documental se exhibió por primera vez en el Festival de Berlín del año 2003. La razón por la que vuelve a estar de actualidad es porque estas fiestas siguen celebrándose en Estados Unidos y en otros países, hecho por el cual la realizadora y su productora Dream Out Films ejecutan una labor de prevención contra ellas en redes sociales. Louise Hogarth nos desvela el impacto que tuvo y aún tiene The Giff.

¿Cómo conocisteis la existencia de estos encuentros?

Fue a finales de los 90 cuando se empezó a hablar de las “Gift Giving Parties”. Me impresionó que este fenómeno pudiese ser real y empecé a investigar. Así descubrí que había encuentros organizados por internet o a través de la prensa gay y que la gente que acudía eran “bug chasers” (cazadores del virus) o “gift givers” (los que ofrecen el regalo). Los encuentros solían reunir a una veintena de hombres, en lugares privados, y nadie sabía quién era el donante. Sin embargo, no fue hasta años más tarde, cuando pude entrar en la comunidad y obtener el testimonio de jóvenes que habían participado en estas fiestas.

¿Los entrevistados te contaron sus razones para acudir a estas fiestas?

Pues las razones son múltiples: muchos de ellos son supervivientes que perdieron a muchos amigos a causa de la enfermedad, incluso dos o tres amantes, y se sienten culpables de seguir vivos; otros, sólo quieren dejar la preocupación detrás, pues llevan toda su vida adulta protegiéndose contra ella; y finalmente, hay un tercer grupo de gente, más joven, que cree que la enfermedad es un mal menor, tratable, y sólo quieren paliar su soledad, perteneciendo a esa comunidad.

¿Os costó mucho obtener la confianza de los jóvenes y que contasen su experiencia delante de las cámaras?

Nos costó adentrarnos en ese circuito, pero, una vez que lo hicimos, nos sorprendió la sinceridad con que los testimonios nos hablaron y la facilidad con que nos contaron sus experiencias, en cámara. Tras las reacciones suscitadas por el documental, posiblemente sería más difícil hacerlo hoy día, pero, entonces, sólo estaban pasándolo bien y no tenían conciencia de las consecuencias que ello podía traer.

Encontrasteis entonces pocas dificultades para rodar el documental…

A pesar de lo que creíamos en principio, obtener la complicidad de la comunidad no fue complicado, las dificultades vinieron por la parte de la financiación, pues los responsables de las campañas de prevención se sentían amenazados por el mensaje que difundía el documental y la conclusión de que había que recalibrar los mensajes de prevención. Viendo que no iba a obtener su apoyo, hipotequé mi casa y yo misma financié el documental.

¿Qué reacciones habéis encontrado entre la comunidad gay?

La comunidad gay ama el documental. He recibido cientos de cartas agradeciéndome que sacase este oscuro secreto a la luz, me felicitan por el trabajo, así como por nuestra labor de prevención. Incluso hemos recibido muchos agradecimientos de chicos, que nos dicen que les hemos salvado la vida. Las reacciones han sido múltiples y nos han permitido replantear los mensajes que se estaban transmitiendo. Los jóvenes necesitan saber la realidad sobre la enfermedad. Te pongo un ejemplo: Doug, uno de los testimonios, no fumó nunca porque era consciente que el cáncer de pulmón no tenía cura, sin embargo, participaba libremente en las Gift Giving Parties, porque creía que la enfermedad podía controlarse tomando una pastilla.

¿Conoces la existencia de encuentros fuera de Estados Unidos?

No lo sabíamos al principio, pero una vez empezamos a investigar, vimos que era un fenómeno puntual, no es una diversión extendida en la comunidad, pero esos reductos que participan de ellas, no son exclusivos de Estados Unidos, se organizan puntualmente, pero se organizan en todas partes. Por supuesto, con internet se facilita su organización, que es secreta. Pero también internet nos ofrece plataformas maravillosas de prevención y la película puede llegar a mucha más gente, tanto a través de nuestra productora como de otras plataformas online.

¿Qué conclusiones sacasteis de la grabación del documental?

Lo que nos dimos cuenta sobre todo es que había que reforzar las campañas de prevención y recalibrar las campañas para esos jóvenes que siguen creyendo que el sida es una enfermedad menor.

¿Has seguido en contacto con los chicos que participaron en el documental?

Sigo en contacto con alguno de ellos: Ken sigue bien, vive en Florida y Dough acaba de terminar la universidad. Le resulta complicado llevar su medicación bajo control y todavía no ha asimilado del todo la situación, pero en líneas generales, está bien también.

¿Estás trabajando en algún proyecto relacionado con The Gift?
Bueno, por una parte seguimos realizado labores de prevención, a través de la emisión del documental y de charlas de prevención. Por otra parte, después del rodaje de un nuevo documental sobre los huérfanos del sida en África (Angels of the Dust), empezamos una campaña de apoyo a los huérfanos de la enfermedad, llamada “Orfan bracelet campaign”.

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