Sol, playa, sexo y... delincuencia
Turistas en busca de diversión desenfrenada y ladrones de todo tipo conviven en la zona
La ocasión era ayer inmejorable para que los delincuentes desplegasen su abanico de artimañas. La Platja de Palma estaba abarrotada. Miles de alemanes coparon la playa y aprovecharon para celebrar en la arena el Christi Himmlerfahrt (Día del Padre o de la Ascensión en Alemania).
Los trileros rumanos con un alemán más fluido trataron de embaucar a los turistas más desprevenidos. A la altura del Balneario 2, el maestro de ceremonias, sus cuatro ganchos y los dos encargados de dar el "agua" habían tomado posiciones.
Un billete de 50 euros cambió rápidamente de manos después de que la víctima errara al tratar de elegir la carta. El recelo afloró en la mirada de los ganchos al ver llegar a un desconocido.
De repente, tres agentes de la Policía Local se acercan a la zona en bicicleta. Las cajas de cartón que hacían las veces de tapete y el crupier clandestino se volatilizan en cuestión de segundos.
La oferta de sustancias estupefacientes se mantiene a plena luz del día. Algunos vendedores ambulantes usan collares y gafas como tapadero. Su verdadero negocio es aún más clandestino.
Los balnearios 1 y 2 concentraron ayer cierta impunidad para los delincuentes. Por el contrario, los balnearios 5 y 6 se convirtieron en un hervidero de turistas alemanes. Un llamativo grupo embutido en camisetas y albornoces amarillos se hacía llamar el "Escuadrón Borracho". El reto, dentro de una piscina hinchable llena de agua, consistía en beber cerveza a presión con una goma. La sangría se vendió ayer por cubos.
Algunas discotecas de la zona se encuentran, ya desde el mediodía, a rebosar de público. Los flyers con ofertas de espectáculos porno y casting para aficionados proliferan por doquier.
Víctimas acorraladas
La calle Germà Bianor estaba ayer desierta. En las últimas semanas se ha dado allí un nuevo tipo de delincuencia. Uno hacía de vigía y oteó la calle desde la terraza. Los compinches, a ras de suelo, cayeron sobre las víctimas. "El de arriba comunicó por walkie talkie que una pareja acababa de entrar en la calle. Un grupo les acorraló y les robó lo que llevaban", relató ayer un camarero.
Hace unos días, un vecino de la Platja de Palma fue desvalijado en la calle Joaquim Verdaguer después de tomar una copa en una discoteca. "No bebió mucho. Se desvaneció cuando llegó a su casa y le robaron", subrayó otro vecino. A tenor de los efectos, las sospechas apuntan a que su copa pudo ser rociada con escopolamina. Un anestésico altamente peligroso procedente del Amazonas.
Cada hora del día tiene su particular tipo de delincuencia. A plena luz del día, los hurtos al descuido a los turistas se convierte en algo cotidiano. Al caer la noche, la delincuencia se ejerce en la Platja de Palma, en algunos tramos oscuros, con mucha más violencia.
Vía;http://www.diariodemallorca.es/palma/2010/05/14/sol-playa-sexo-delincuencia/570187.html






0 comentarios:
Publicar un comentario